miércoles, 1 de febrero de 2012

La letra perfecta…


La letra perfecta…
Es un servicio profesional de redacción, orientación y corrección de textos, que le  ayudará a plasmar ese sentimiento especial o simplemente hacerle brillar en sus presentaciones de estudios o negocios.
…si tienes un sentimiento, nosotros lo escribimos por ti.
La letra perfecta, en total confidencialidad; le ayudará a redactar cartas personales, votos nupciales, oratoria familiar como son: discursos de bodas, cumpleaños, bautizos, despedidas, y exposiciones en general.
La letra perfecta, nace de la necesidad  de perpetuar la palabra escrita como forma de comunicación en nuestro entorno social local. La tecnología y su constante evolución han incidido de forma negativa en nuestra sociedad haciendo que cada vez, sea más escaso el uso de la buena ortografía, la coherencia en la construcción de ideas y el buen empleo de la gramática en general.
Es un recurso innovador, asequible y que garantiza construir su mensaje o texto de manera objetiva; a partir de sus ideas y apegadas a las características y necesidades particulares de cada cliente.

Para contacto e información, favor escribirnos a: letraperfecta2012@gmail.com

“Porque la palabra es el arma más fuerte, solo hay que saber usarla”

domingo, 18 de diciembre de 2011

Me Gusta la Navidad.


....Y las luces , los adornos navidenos...me gusta pasear por la Zona Colonial y ver el destello de los bombillitos. Me gustan las calles llenas de encanto y espiritu festivo, donde cada vitrina plantea la recurrente teroria de que la Navidad, como el día de las madres es un invento de los comerciantes. Me gusta la cara de mi esposo cuando me ve desempolvar el obsoleto Santa que aún canta "Jingle bell," y que vuelve loco hasta al más paciente, en los primeros 5 minutos de canto.
Me gustan los anuncios de perfumes con los que nos bombardean todos los fines de año, como advirtiéndonos de que deberíamos empezarlo  oliendo bien (y caro), los anuncios de muñecas maravillosas, que transportan mi niña interna a una época de escacez donde no estaba permitido aspirar tanto.
No niego que me gustan las felicitaciones de gente que apenas conozco y los mensajes de Facebook y Twitter que luegos reenvias como si hubieran sido una genial idia mia.
Los pasteles, el turrón; que nunca falta pero que en serio no me gusta, los discos de fiestas, los villancicos, cima sabor navideno, milly y su inmortal juanita, el conjunto quisqueya, las películas de navidad que coinciden con la época y sientes que  te envuelve en el espiritu y por ello hay que verlas una y otra vez.
Amo los brindis, las 12 uvas, las resoluciones y propósitos de enmienda, las fiestas privadas y las invitaciones de tantos y queridos amigos.
Me gusta incluso sentir la soledad, la nostalgia por la infancia perdida, y aquellas navidades en familia que solo existieron en mi esperanza, que ya no está.... y me doy cuenta de que hasta lo que no me gusta; me gusta, por el simple hecho de gustarme que no me guste.

Creanme, yo me entiendo... feliz navidad!!

Raquel Cabrera
16-12-2011

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Permiso Concedido!

Me doy permiso para separarme de personas que me maltraten, que me traten con brusquedad, presiones o violencia. No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres, pareja, hijos de nadie.
Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento, fuera de mi vida. Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto. 
 
Me doy permiso para no obligarme a ser el alma de la fiesta, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.
No he nacido para entretener  y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso. Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme. Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más. 

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas. No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse. 
Me doy permiso para no agotarme intentando ser una persona excelente.
 No soy perfecta, nadie es perfecto y la perfección es oprimente.
Asumo plenamente mi derecho a defenderme, a rechazar la hostilidad ajena, a no ser tan correcto como quieren; y asumo mi derecho a ponerles límites y barreras a algunas personas sin sentirme culpable. 
No he nacido para ser la víctima de nadie.

Me doy permiso para no estar esperando alabanzas, manifestaciones de ternura o la valoración de los otros.
Me permito no sufrir angustia esperando una llamada de teléfono, una palabra amable o un gesto de consideración. Me afirmo como una persona no adicta a la angustia.
Soy yo quien me valoro, me acepto y me aprecio. No espero a que vengan esas consideraciones desde el exterior. Y no espero encerrada o recluida ni en casa, ni en un pequeño círculo de personas de las que depender.
Al contrario de lo que me enseñaron en la infancia, la vida es una experiencia de abundancia. 
Empiezo por reconocer mis valores, y el resto vendrá solo. 
No espero de fuera.


Me doy permiso para no estar al día en muchas cuestiones de la vida: no necesito tanta información, tanto programa de ordenador, tanta película de cine, tanto periódico, tanto libro, tantas músicas.

Decido no intentar absorber el exceso de información. Me permito no querer saberlo todo. 
Me permito no aparentar que estoy al día en todo o en casi todo. Y me doy permiso para saborear las cosas de la vida que mi cuerpo y mi mente pueden asimilar con un ritmo tranquilo. Decido profundizar en todo cuanto ya tengo y soy. Con lo que soy es más que suficiente. Y aún sobra.
Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtica. No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan, que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer. Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no. Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir no.
Elijo lo que me da salud y vitalidad. Me hago más fuerte y más sereno cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero o no quiero, y no como forma de aceptar las elecciones de otros. No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy; si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz, yo estaré como estaré. 
Me permito estar tal como me sienta bien conmigo mismo y no como me   ordenan las costumbres y los que me rodean: lo normal   y lo anormal en mis estados emocionales lo establezco yo.
….y así seré libre!

miércoles, 12 de octubre de 2011

"La teoría de las ventanas rotas"


 En el año 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un singular experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno de estos vehículos lo dejó en el Bronx, para ese entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro vehículo en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California.
 Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.
 Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser bandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etcétera. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no pudieron llevarse lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.
Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las  posiciones ideológicas más conservadoras, (tanto de derecha como de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el vehículo abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo a la misma condición de deterioro y destrucción que el del barrio pobre.
  
 ¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?
  
 Entonces, no se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales.
  
 Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, desinterés, despreocupación que va destruyendo los códigos de convivencia, tales como la ausencia de ley, de normas, de reglas, dejando la sensación de que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufrió el auto reafirmó y multiplicó esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.
  
 En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', la misma teoría que desde un punto de vista criminológico, concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.
  
 Si se rompe un vidrio de una ventana de una casa y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro, y esto es algo que parece no importarle a nadie, entonces allí se crean las condiciones para que surja y prospere el delito. Si se cometen "esas pequeñas faltas" como estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja, y estas pequeñas faltas no son sancionadas, entonces comenzarán a desarrollarse faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.
  
 Si los parques y otros espacios públicos son deteriorados progresivamente y nadie toma acciones al respecto, estos lugares serán abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a la delincuencia). Esos mismos espacios abandonados por la gente serán progresivamente ocupados por los delincuentes.
  
 La respuesta de los estudiosos fue más contundente aún, concluyendo que; ante el descuido y el desorden crecen muchos males sociales y se degenera el entorno, el ambiente.
  
 Tan solo vea un ejemplo en casa, si un padre de familia permite que su casa tenga algunos desperfectos, como falta de pintura,  las paredes en mal estado, malos hábitos de limpieza; que la familia tenga malos hábitos alimenticios, pronuncien malas palabras, se faltan el respeto entre los miembros del núcleo familiar, etcétera, entonces poco a poco esa familia caerá en un descuido de las relaciones interpersonales entre los familiares y comenzarán a crear malas relaciones con la sociedad en general y quizá algún día llegarán a tener problemas muchos más graves.
  
 Esa puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad, la falta de apego a los valores universales, la falta de respeto de los miembros de la sociedad entre ellos mismos, y hacia las autoridades (extorsión y soborno) y viceversa, la corrupción en todos los niveles, la falta de educación y formación de cultura urbana, así como la errónea convicción de que nos faltan o no tenemos oportunidades, lo que ha generado un país con ventanas rotas, con muchas ventanas rotas y nadie parece estar dispuesto a repararlas.
  
 La solución a este problema YO NO LA TENGO ESTIMADO LECTOR, pero he comenzado a reparar las ventanas de mi casa, estoy tratando de mejorar los hábitos alimenticios de mi familia, le he pedido a todos los miembros de la familia que evitemos decir malas palabras delante de nuestros hijos, también hemos acordado no mentir, ni siquiera mentiras pequeñas, porque no hay mentiras pequeñas, ni grandes, una mentira es una mentira y punto. Hemos acordado aceptar las consecuencias de nuestros actos con valor y responsabilidad, pero sobre todo dar una buena dosis de educación a nuestros hijos, con esto y con la ayuda de Dios espero comenzar a cambiar en algo lo que antes hubiera hecho mal. He soñado que a mis seres queridos les quede claro este mensaje, para que tengan conciencia y lo repitan el día de mañana, con la finalidad de que los hijos de mis hijos, o los nietos de mis hijos vean algún día, un nuevo Mundo, Un Mundo Sin Ventanas Rotas.



P.D. Gracias Rossy por el aporte.
RCA.

viernes, 2 de septiembre de 2011

!GRITAR!


En los últimos tiempos  estuve bastante compulsiva. Haciendo  cosas como si fuera el último día, de verdad... una locura. Años atrás, solo caminaba, salía o hablaba con mi amiga Ysabel, contándole de las conquistas, las aspiraciones amorosas, la ropa que estaba en la vitrina de tal o cual tienda, o la playa con mis nenas un poco más pequeñas….daba igual...

Supongo que no tenía esa necesidad de silencio que ahora encuentro entre mis escritos, en mi propio mundo.
Aunque nunca descarto las noches ni los días de amarrar ideas y salir a lanzarlas al mar o al fondo de un precipicio.

Quiero ir a bailar. Pero bailar como una loca. Lo hago acá en casa con Alejandra, que ama bailar y lo hace con muchos estilo y sentido del ritmo a pesar de su condición, terminando siempre  en saltos en las camas, y correteo por los pasillos, tratando de incluir a la Pau que anda con síndrome de niña abandona,  que no la quieren y que no camina por encima de los muebles porque ella es grande,  tiene conciencia y no es Wendy en el país de nunca jamás, en fin....que se las da de grande pero solo a su conveniencia.

Hoy, siento que merezco el beneficio del grito en mi transcurrir diario por la ciudad, lo necesito. Lo grave es que no es tan fácil gritar, de verdad, no es tan sencillo. Llegas con tu auto y te bajas corriendo hacia la orilla de algún puente, o en un lugar apartado de la carretera como si llevaras un parapente y fueras a volar. 

No  lo tienes que pensar porque si no el grito no sale. Similar al bloqueo en un barranco, o cuando tienes que saltar del trampolín mas alto de la piscina, no hay que pensar.

Entonces, si hago las cosas como debo, el grito sale. Algo como esto ¡Uaaahhhhhhh! Así que con esa U delante del grito no queda muy de película, pero funciona. Además, justo después de ese punto en la carretera todo es cuesta abajo y, realmente, parece que te has quitado un peso de encima.

Una semana que se va llena de reflexiones. Porque hay semanas que no pasan demasiadas cosas, pero esta semana me han explotado muchas bombas.
Y no puedo decidir mucho porque yo misma  estoy a la expectativa ¿se puede estar a la expectativa sin expectativas?.
Empiezan los reclamos personales, las preguntas sin respuestas. Y este anticiclón (que se agradece) viene cargado de proyectos y des proyectos, como si el deseo perpetuo de un cambio hubiese convertido  los conformismos en letargo, y es que ahora no está el frío en el estomago que me impedía actuar, ni la posición estática de alguien que espera dirección. Ahora, pese al resfrío que nos deja nuestro cambiante clima,  voy a ser capaz de irme a una playa y caminar descalza.

Solo una mini plegaria, en plan versito PRE -navideño,porque ahora salgo volando (gritando, saltando y más) hacia mis cotidianidades, que ya voy tarde. Y mañana será sábado inevitable de recibir, siempre tan esperado fin de semana…
Pero la playa emocional la quiero con anticiclón incluido, y ahí mi plegaria. Esperare por mí paz y la que por ende debo llevar a los míos:
Dentro de mí existe un rayo, un calor y una tregua,
-Los dejare arder  mientras espero el invierno, tan solo dos días o tres, quizás.
 Luego el  tiempo, y el sol, me obligaran a colgar el habito y volver a emprender   mi ciclo con mas fuerza; por ahora, solo necesito gritar!

Feliz fin de semana Princesas!
RCA

jueves, 7 de julio de 2011

.... Confía.

Solemos tener prisa. Siempre y para todo. Si es tiempo de dolor y pena, deseamos que pase de inmediato y si esperamos la felicidad, no alcanzamos a dar al tiempo su momento de discurrir para llenarnos con lo que no tuvimos.

En cualquier caso, todo pasa. No debemos olvidarnos que nada permanece por siempre; que el sufrimiento termina tarde o temprano y que la felicidad también tiene caducidad. No debemos pasar por la vida solo con recuerdos. Nada hay más penoso que reconocer el placer cuando ya ha pasado. Nada peor que tener la sensación de no haberlo dicho todo, de no haber amado lo suficiente, de no haber abrazado, besado o entregado lo mejor de nosotros una vez que nada puede hacerse.
Hay que entregarse con intensidad a lo que uno vive, hay que poner pasión en lo hacemos y comenzar a sentir con fuerza que sea lo que sea, lo es por un tiempo limitado. Todo llega. Todo pasa. Y en ese intermedio nos quedamos ensimismados mirando como corren delante de nosotros las emociones sin rozarlas siquiera. Tememos perder y perdemos con sólo temerlo.
Nos cuesta arriesgar e ignoramos lo que nos espera al otro lado de la orilla. Siempre hay alguien que está esperándonos aunque no lo sepa aún. La posibilidad de perder está dentro del juego de la vida. Pero aun perdiendo ganamos la aventura de vivirlo. Y nos queda la espera…la infinita espera de un tiempo mejor que sin ninguna duda se acordará de nosotros. Solamente debemos quedarnos quietos y dejar que suceda. Como si de un manto de estrellas se tratase y cayese sobre nosotros cuando el tiempo es cumplido. No te apures. Si aún no ha pasado es porque no tenía que suceder. Tu deseo será una orden para el universo y todas las coordenadas se dispondrán para envolverte en él…cuando menos lo esperes. 
Confía. En ti. En todo.



RCA./R.A.

martes, 5 de julio de 2011

"Lo que espero de ti"

!Si bien es un pasaje para féminas, creo que es una excelente reflexión para los hombres. !


En una breve conversación un hombre le pregunta a una mujer:
"¿Qué tipo de hombre estás buscando?"
Ella se quedó un momento callada antes de verlo a los ojos y le
preguntó:
"¿En verdad quieres saber?"
Él respondió:
"Sí"
Ella empezó a decir... "Siendo mujer en esta época, estoy en una
posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por
mí. Yo pago todas mis facturas. Yo me encargo de mi casa sin la
ayuda de un hombre. Yo estoy en la posición de preguntar, ¿Qué es lo
que tú puedes aportar en mi vida?"

El hombre se quedó mirándola. Él claramente pensó que ella se
estaba refiriendo al dinero. Ella, sabiendo lo que él estaba
pensando dijo:
"No me estoy refiriendo al dinero. Yo necesito algo más. Yo
necesito un hombre que luche por la excelencia en todos los aspectos
de la vida."
El hombre cruzó los brazos, se recargó en la silla y le pidió que le
explicara.
Ella le dijo:
"Yo quiero a alguien que luche por la excelencia espiritual,
porque yo necesito a alguien con quien compartir mi fe en Dios. Yo
quiero a alguien que luche por la excelencia mental, porque yo
necesito a alguien con quien conversar y que me estimule
mentalmente. Yo no necesito a alguien mentalmente simple. Y o
quiero a un hombre que luche por la excelencia financiera porque yo
no necesito un cargo financiero. Yo quiero a alguien
suficientemente sensible para que me comprenda por lo que yo paso en
la vida como mujer, pero suficientemente fuerte para darme ánimos y
no dejarme decaer. Yo quiero a alguien al cual yo pueda respetar.
Para poder ser sumisa, yo debo respetarlo. Yo no puedo ser sumisa
con un hombre que no pueda arreglar él mismo sus problemas. Yo no
tengo ningún problema con el ser sumisa. Simplemente él tiene que
merecérselo... ¡Dios hizo a la mujer para ayudar al hombre! Yo no
puedo ayudar a un hombre que no se puede ayudarse a sí mismo.

Cuando ella terminó ella lo miró a los ojos y él se veía muy
confundido y con interrogantes.

Él le dijo:
"Estás pidiendo mucho."
Ella le contestó:
"Sí, es que yo valgo mucho."



RCA./R.A.